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18 mar 2011

Sombras.

  La negra figura camina como una sombra a través del bosque del Gran Parque. Una joven termina en seco su carrera, paralizada por el dolor que atenaza su pierna derecha. Se sienta en un banco para masajear su dolorida extremidad. El sol se esconde perezosamente tras los edificios, alertando del inminente ocaso. 
  Un resplandor delata la presencia de la hoja en la manga izquierda de la sombra. Una amplia capucha cubre su rostro casi por completo y un abrigo negro completa el conjunto. Aunque no se ve ningún detalle característico, la figura parece pertenecer a un chico o una chica jóvenes. Se mueve con una agilidad y un sigilo casi felinos. Con un destello, alza la daga mientras se aproxima rápidamente a su nueva victima. La chica rubia de ojos verdes lo mira por un segundo , aterrorizada. Al siguiente, la sombra la cubre por completo ahogando así su grito de pánico. Minutos más tarde, una pierna asoma inerte tras el banco, prueba irrefutable del trágico destino que ha sufrido su desdichada propietaria. 

16 mar 2011

Puntos de vista.

A primera vista Christine es una chica como otra cualquiera. Sonríe, bosteza y se presenta a sus nuevos compañeros. Somnolienta, repasa en su cabeza la noche del sábado, en la discoteca. Luces, sonrisas, música, aquel chico, se entremezclan en un confuso torbellino de imágenes, sensaciones y sonidos. Junto a la barra, un chico bastante mono no dejaba de mirarla. Mientras caminaba hacia él, con intención de conocerle, observó como el chico hablaba por el móvil. Parecía preocupado. Justo antes de llegar hasta él, Christine vio como se marchaba, dejándola allí, perdida entre su propia frustración. Decepcionada, pidió una copa y volvió a donde estaban sus amigas.

Intenta concentrarse, es su primer día en esa escuela y no quiere dar mala impresión. No lo consigue. Cuando por fin logra sacarse de la cabeza a aquel chico, otro pensamiento la aborda. Los hechos ocurridos aquel fin de semana, según le habían contado sus nuevos compañeros, habían sido estremecedores. Al parecer, un chico de aquella misma clase había muerto en extrañas circunstancias. Entre las distintas hipótesis, se había hablado desde un accidente de tráfico, hasta un brutal asesinato. Sin perder el tiempo en aquellas absurdas deducciones, Christine decidió no pensar más en esos temas ya que era imposible saber lo que había ocurrido realmente.

14 mar 2011

Cuestión de suerte.

El local estaba repleto. Uno casi no podía ni moverse sin llevarse alguna bebida por delante. La desacompasada multitud bailaba con ritmo propio. Las parpadeantes luces de colores le daban un toque de irrealidad a la atmosfera y la atronadora música retumbaba por todas partes, llevando hasta al más distraído el mensaje de actividad y alegría que empapaba a cada uno de los presentes. Los más avispados se servían de la potente miríada de sonidos para reducir las distancias entre ellos y sus más que decididas presas. Dominic acababa de pedir una copa cuando, al girarse, la vio. La preciosa chica de ojos azules y pelo rojizo se movía con la elegancia y la perfección de una diosa. Aquella musa sonreía, contagiada del ambiente, mientras hablaba con sus amigas. Embelesado, le era completamente imposible apartar la mirada de la chica. Cuando sus miradas se cruzaron, Dom la aparto como si un resorte en su cuello se hubiese activado. Mientras se bebía la cerveza, sintió como su bolsillo vibraba levemente. Sin perder el tiempo, saco el móvil de su bolsillo y lo descolgó. Cuando colgó, salió a prisa del local.

Tal vez, si Dom no hubiese descolgado el movil aquella noche, ahora no estaría llenando una de las bolsas para cadáveres que descansaban en el depósito. Tal vez, si no hubiese contestado a esa llamada, se habría dado cuenta de que la chica estaba tratando de atravesar la multitud para llegar hasta él. Tal vez, si Dom hubiese colgado al ver ese número, se habría enterado de que la chica se llamaba Christine. Tal vez, si no se hubiese marchado, se habría llevado la sorpresa más grata de su vida al ver a la hermosa chica pelirroja sentada un su silla cuando llegase, ese lunes, a clase.